MARCHAS

Las marchas constituyen un elemento esencial en las actividades de todo campamento; se podría decir que "sin marchas no existe campamento".

En el Campamento Pío XI gozamos de una situación de privilegio en lo referente a marchas, pues debido a la ubicación de El Manantial podemos realizar un gran número de marchas, cada cual con su atractivo y su encanto propio.

Nos es imposible plasmar en unas letras los grandes beneficios que presentan la realización de marchas, tanto para el buen funcionamiento del campamento, como para el aprovechamiento del propio acampado.

En primer lugar supone, como todo el campamento, un contacto directo con la naturaleza, donde descubrimos las maravillas del Creador; pero además las marchas son una escuela de virtudes especial, uno se olvida de sí mismo y comienza, en muchas ocasiones, a experimentar que hay más alegría en dar que en recibir.

Así, el sacrificio, la obediencia al monitor, el respeto a los compañeros y a la naturaleza, la fortaleza, y tantas otras virtudes, se vuelven imprescindibles para el buen funcionamiento de una marcha, y los acampados rápidamente se hacen conscientes de ello.

    En la cumbre
Es fácil comprender cómo en un ambiente donde reina el espíritu de servicio, de auténtico compañerismo y amistad, donde sólo se busca el bien del otro, da gusto vivir; a pesar de que en multitud de ocasiones, el cansancio físico, o cualquier otro motivo, hagan que los acampados experimenten el sufrimiento, el cansancio, etc. Pero es ahí donde se ven realmente respaldados por el resto de los compañeros, se ven estimados por lo que ellos son, se ven queridos, aprenden el verdadero significado de la palabra amor y amistad, y ese sufrimiento se transforma en gozo y alegría, es fuente de fortaleza y confianza. Descubren que al dar sentido al sufrimiento, merece la pena sufrir.
 
Escapularios     Además, cuántas anécdotas, aventuras, cuántos momentos inolvidables podemos recordar de las marchas; es por ello que son una gracia especial de Dios; para con los acampados y para con los monitores. Muchas otras cosas podríamos decir de los beneficios de las marchas, pero para no extendernos más sólo diremos que perfectamente, antes de una marcha uno puede no conocer a nadie del grupo, pero que después de la experiencia pueden llegar a ser grandes amigos.

Ahora pasaremos a enumerar algunos de los sitios que visitamos en las marchas en el campamento Pío XI desde que está ubicado en el Manantial, las cuales son de diferente duración y dificultad dependiendo de las edades de los acampados:

Tejadillos, Royo Frío, Lagunillos, La Fuente de la Tía Perra, La Vega del Codorno, El nacimiento del Río Cuervo, Tragacete, Cerro de San Felipe, Huerta de Marojales, Cañizares, La Herrería de Santa Cristina, Carrascosa de la Sierra, Hoz de Tragavivos, Beteta, Santa María del Val, Poyatos, El Tobar …

En el Cerro San Felipe